sábado, 29 de enero de 2011

LAS MICHELADAS, ME DAN ARCADAS


Segundo día en Colima, después de pasar toda la tarde vagueando sin hacer nada, decidimos ir a dar un paseo por la "colonia".

Andando por esos caminos de piedras, con las casas con las luces encencidas, y gente con música en medio de la calle. Se notaba que era viernes. Encontramos hasta una especie de mercado, que tenía de todo, muy cerca de casa.

Después de pagar 25 pesos por 10 palitos de incienso, andar por caminos de tierra, jugarnos la vida para cruzar (porque no hay semáforos para el peatón), y perdernos buscando el centro de la villa, vimos una especie de bar, que tenía escrito en la pared "micheladas de litro a 25 pesos". Total, que Dani, que es el que controla el cambio a euros, nos dijo que estaba muy barato, y nosotros, valientes, sin saber a ciencia cierta lo que estábamos haciendo, nos sentamos y pedimos, dos micheladas

Era ver a la camarera prepararlas, y ya se nos empezaba a revolver el estómago. Picante, varios liquidos raros, hielos, cerveza y todo decorado con picante alrededor.

Que momento más malo, bebiendo sin respirar para no dejarlo entero, por respeto más que nada.
Terminamos dejando el dinero encima de la mesa, y nos fuimos corriendo de allí.
Llevamos dos días, y ya estamos en la lista negra de un bar. Pero no nos importa, las micheladas no molan.



No hay comentarios:

Publicar un comentario