Dani, tan discreto como de costumbre, mira el billete de avión que tenía una en las manos, y le dice ¿tú también vas a Mexico?.
Y así es como una rubia pijita con chaleco de piel y bolso de gucci apareció en nuestras vidas.
Después de preguntarle las clásicas dudas que teníamos sobre lo que hacer cuando estuviéramos en el D.F y escuchar todos sus consejos como experta en transitar la ciudad, estuvimos contándole, nuestro viaje, todo lo que nos había pasado, y lo que teníamos pensado hacer hasta que llegáramos. Y cuando pronunciamos "... y a las 7 y media, nos recoge la casera en la estación", ni se lo pensó y nos dijo; "si aparece la casera, es un milagro"...
Al principio nos lo tomamos a broma, pero cuando la perdimos de vista en la sección de cosméticos del aeropuerto, seguíamos con esa frase en la cabeza...
A todas nuestras dudas, que no eran pocas, se nos unió una más, a la que no le dimos la importancia que se merecía hasta que no salimos del autobús.
12 horas de avión y 10 de autobús después, llegamos oficialmente a Colima, eran las 7 y media de la mañana, hora mexicana, y fuimos directamente a la puerta 2 de la estación donde Issis nos había dicho días antes que nos estaría esperando
Y ahí nos vimos con 9 maletas, en un sitio que no conocíamos, sin saber ni siquiera cual era la cara de la persona que nos venía a recoger.
Antonio pesimista, no hacía más que decir que la tia no iba a aparecer, y que teníamos que buscar una solución. Y Dani solo pensaba en coger un taxi y esperarla en la puerta de la casa hasta que apareciera. Nos dieron las ocho... ocho y cuarto... ocho y media.. cada vez más desesperados y con la sensación de que los minutos pasaban mucho más despacio, estábamos ahí quietos sin saber que hacer.
Y de repente, cuando ya estábamos decididos a coger un taxi e ir a cualquier parte, "Blanca, te están llamando" ¿a mi? ¿quién me va a llamar?.
Nos dimos la vuelta y allí estaba Issis asomando la cabeza por la ventana de un todoterreno.
Nos llevó a nuestra nueva casa, nos enseño más o menos la villa, y no dejó allí en la puerta de la que será nuestro hogar durante los próximos 6 meses.
Issis apareció, los milagros existen.
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