El primer domingo en Colima empezaba sin ningún plan a la vista. Estábamos desayunando, cuando de repente, vemos a la vecina acercarse a nuestra casa; "vamos a comer por ahí, ¿os queréis venir?". La respuesta que le dimos es evidente, no podemos dejar pasar este tipo de oportunidades.Dos horas, una vuelta en taxi con el peso de Dani sobre nuestras piernas, y una insolación después, llegamos a COMALA.
Ya nos habían hablado de ese sitio, los taxistas, nuestra amiga Silvia, la casera, los vecinos, todos nos había preguntado alguna vez; " ¿fueron ya a Comala?". Y ya podemos cambiar nuestra respuesta.
Esta gente sabía a dónde iba, no íbamos "a comer por ahí" , nos llevaban a un sitio en concreto, íbamos al "Don Comalón".
Cubiletes de cerveza de todas clases, comida que no paraban de reponer, chicas a las que le meneaban la cabeza después de tomarse un chupitazo, y todo acom

pañado con un grupo de mariachis en un escenario que iban dedicándole temazos exclusivos a las mesas de la gente (a los españoles nos tocó la quinta estación).
Salimos de allí. y nos tomamos un café en la plaza mientras escuchábamos con atención las batallitas de nuestro vecino de jovenzuelo.
Ya fuimos a Comala, gracias por la recomendación.
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