viernes, 28 de enero de 2011

SI APARECE ISSIS, ES UN MILAGRO

Después de dos horas y cuarenta minutos de avión, ya estábamos en Londres. Nos quedaban cuatro horas de espera en el aeropuerto para coger el siguiente avión.

Dani, tan discreto como de costumbre, mira el billete de avión que tenía una en las manos, y le dice ¿tú también vas a Mexico?.

Y así es como una rubia pijita con chaleco de piel y bolso de gucci apareció en nuestras vidas.

Después de preguntarle las clásicas dudas que teníamos sobre lo que hacer cuando estuviéramos en el D.F y escuchar todos sus consejos como experta en transitar la ciudad, estuvimos contándole, nuestro viaje, todo lo que nos había pasado, y lo que teníamos pensado hacer hasta que llegáramos. Y cuando pronunciamos "... y a las 7 y media, nos recoge la casera en la estación", ni se lo pensó y nos dijo; "si aparece la casera, es un milagro"...
Al principio nos lo tomamos a broma, pero cuando la perdimos de vista en la sección de cosméticos del aeropuerto, seguíamos con esa frase en la cabeza...

A todas nuestras dudas, que no eran pocas, se nos unió una más, a la que no le dimos la importancia que se merecía hasta que no salimos del autobús.

12 horas de avión y 10 de autobús después, llegamos oficialmente a Colima, eran las 7 y media de la mañana, hora mexicana, y fuimos directamente a la puerta 2 de la estación donde Issis nos había dicho días antes que nos estaría esperando

Y ahí nos vimos con 9 maletas, en un sitio que no conocíamos, sin saber ni siquiera cual era la cara de la persona que nos venía a recoger.

Antonio pesimista, no hacía más que decir que la tia no iba a aparecer, y que teníamos que buscar una solución. Y Dani solo pensaba en coger un taxi y esperarla en la puerta de la casa hasta que apareciera. Nos dieron las ocho... ocho y cuarto... ocho y media.. cada vez más desesperados y con la sensación de que los minutos pasaban mucho más despacio, estábamos ahí quietos sin saber que hacer.
Y de repente, cuando ya estábamos decididos a coger un taxi e ir a cualquier parte, "Blanca, te están llamando" ¿a mi? ¿quién me va a llamar?.

Nos dimos la vuelta y allí estaba Issis asomando la cabeza por la ventana de un todoterreno.
Nos llevó a nuestra nueva casa, nos enseño más o menos la villa, y no dejó allí en la puerta de la que será nuestro hogar durante los próximos 6 meses.

Issis apareció, los milagros existen.






A LAS MENOS 10 VIENE MARTA


Después de varios meses tramitando los papeles y haciendo todo lo posible para poder irnos definitivamente con la beca Iberoamérica, llegó nuestro día.

Eran las 5 de la mañana y a allí estábamos los tres puntuales en el aeropuerto de Madrid, cada uno con sus historias particulares del viaje de ida hacia allí.
Después de pesar las maletas distribuir el peso de cada una para no caer el problemas de exceso de equipaje (Antonio llevaba 40 kilos en una sola maleta), fuimos al mostrador de Birtish Airways para facturarlas y comenzar oficialmente el viaje.

Teníamos cuatro personas para elegir, pero con la mala suerte que nos caracteriza, fuimos a tomar la peor elección, y de repente, aparece delante nuestra "la rubia malota" que nos coge los billetes, nos mira y nos dice ; "Chicos, los siento, no os puedo dejar pasar". Al principio pensé que era broma, sabía que algo malo nos iba a pasar, pero jamás pensé que sería antes de salir.

Parece que mas de 180 días no se puede estar en Mexico sin visado, y nosotros, nos íbamos unos cuantos días mas. La cosa es que eso que nos decía ya lo sabíamos, pero el maldito consulado de Mexico en Madrid, nos había engañado, y la rubia no estaba por la labor de ayudarnos.
Total, que después de un rato discutiendo con ella, Dani soltando su característico "estoy negro ee" y Antonio diciendo todos los insultos que se le pasaban por la cabeza, nos dice la rubia; tenéis dos opciones, o adelantar el vuelo ahora, o esperaros a las menos 10, que llega Marta y lo habláis con ella (Marta por lo visto era la jefa de allí).

Cinco y media, menos cuarto, menos diez..."Oye perdona, puedes avisar a Marta y decirle que le estamos esperando"... y la rubia nos contesta; "A no, eso es ella que se pasa por aquí... yo no le puedo avisar, además que a lo mejor hoy es su día libre, yo no lo sé"...Muy bien, media hora esperando a la famosa Marta, y ya empezábamos a dudar de su existencia.

Muy a nuestro pesar, tuvimos que tomar la primera opción (cambiar el vuelo), con su correspondiente carrera por el aeropuerto, buscando un sitio donde los cambiaran y rápido porque a las 6 y 15 ya nos nos dejaban facturar y entre tanta indecisión se nos había colado un colegio con 6o maletas.

Total, que después de todo, conseguimos adelantar la fecha de vuelta, (que estamos pendientes de volverla a atrasar), facturamos las maletas sin ningún problema, y llegamos al avión, dónde nos esperaban nuestras 3 primeras horas de viaje.

Nunca llegamos a conocer a Marta