sábado, 29 de enero de 2011

YA QUE NO HAY H&M, NOS VAMOS AL BINGO

Tercer día en Colima, hoy le tocaba a Dani elegir el plan de la tarde, y sorpresa ¡vamos al centro comercial!. Nosotros ni siquiera sabíamos que existía pero el ya le había echado el ojo el otro día. "es muy grande, y tiene un starbucks y un burguerking, os va a encantar"...
Total, que con el dinero que teníamos nos encaminamos hacia el centro comercial, con la idea en la cabeza de hacernos con todo lo necesario para ser unos buenos mexicanos (sombreros, camisas..)

Un pateo hasta el soriana y 20 pesos en taxi después, ya era oficial, estábamos en el centro comercial.
Que emoción, se respiraba otro ambiente, esto no era lo que estábamos acostumbrados a ver, esto era V.I.P, la zona V.I.P de Colima.

Nos tomamos un café, que aunque costara el triple que en cualquier sitio, para nosotros sigue siendo barato y fuimos con emoción a ver las tiendas.
Una vuelta, dos vueltas, tres..¡no me lo puedo creer! ¿sólo hay una tienda de ropa y cuesta 900 pesos una camisa?, tiene que haber otro pasillo, que Colima es una ciudad. Insistimos dando vueltas, pero nada. De repente, cuando ya nos íbamos a ir, vimos un cartel muy grande, que ponía "bingo".
Dani, emocionado; "vamos a entrar, y si cuesta más de 35 pesos nos vamos, que con algo nos tenemos que entretener esta tarde". Total que entramos en el "bingo", pero, miramos a nuestro alrededor, tiendas de gucci, prada... ¿y el bingo?, " a lo mejor es que el centro comercial se llama "bingo"...ya pensando que en el centro comercial no había ni tiendas ni bingo... subimos una escalera con la poquita esperanza que nos quedaba y ahí estaba "el bingo".
Nos dejaron pasar sin pedirnos el dni ni siquiera, y entramos corriendo en la sala.
"¿Cuantos cartones quieren?, son 3 por 10 pesos".
Y así empezó nuestra tarde, pidiendo cartones de 9 en 9 y compinchados con Paqui (la que decía los números que iban saliendo).
Bebidas gratis, aperitivos y una vieja que no hacía más que cantar bingo, linea y encima se llevó el premio especial de la cena para dos...
Al final no ganamos nada, y perdimos 90 pesos, pero pronto volveremos y Paqui nos ayudará a ganar ese premio especial.

Antonio cuando ganemos el bingo, te compramos la camisa de 900 pesos.


! QUE RICA LA PAPAYA !


Esta mañana nos hemos levantado como dice la canción con ganas de comernos el mundo, y... ¡¡¡de que manera!!!, después de desayunar, hemos decidido irnos al centro de villa de álvarez (nuestro pueblo dentro de la ciudad de Colima).
El centro está bien, vamos viene siendo una iglesia, que hemos deducido que para los colimenses será su catedral, con un
jardín, y muchos puestecillos de comida y bebida. Y aquí es dónde empieza nuestra anécdota del día.

Estamos a unos 30 grados, hace más calor que en el Sahara, y para combatir el calor decidimos tomarnos un sabroso licuado! Nos disponemos los 3 muy contentos hacia el puestecillo y nos pregunta la señora; "¿de qué quieren el licuado chicos?", ahí estaba el innovador Dany... no se lo piensa 2 veces y dice: !!de papaya¡¡, Antonio siguió con uno de fresa y blanxi con uno de plátano.
Al primero al que se lo sirven es a Dany, lo prueba y pone una cara como de !!me encanta...!!pero en realidad, sabemos que no es así.

Salimos al parque a tomarnos los licuados, esos 3 litros de licuados!!!... amedida q iba pasando el tiempo y que Dany se iba bebiendo el lucuado, llega a la conclusión de que cuando saborea el zumito (bastante más espeso que el de sus
amigos), sabe un poco a "mierda".
Dany se pone negro como de costumbre y Antonio y Blanxi empiezan a reirse de él.

Mientras ellos dos disfrutan y combaten con los 30 grados, Dany hace como que se le cae el licuado a
l suelo, mancha todo el césped cuando expulsa de su boca un concentrado de zumo con tropezones...no os asusteis señores no ha potado.

Despues de este sufrimiento hemos vuelto a casa y nuestro cheff particular (Antonio) nos ha echo una paella muy rica!!

MORALEJA: "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer"

LAS MICHELADAS, ME DAN ARCADAS


Segundo día en Colima, después de pasar toda la tarde vagueando sin hacer nada, decidimos ir a dar un paseo por la "colonia".

Andando por esos caminos de piedras, con las casas con las luces encencidas, y gente con música en medio de la calle. Se notaba que era viernes. Encontramos hasta una especie de mercado, que tenía de todo, muy cerca de casa.

Después de pagar 25 pesos por 10 palitos de incienso, andar por caminos de tierra, jugarnos la vida para cruzar (porque no hay semáforos para el peatón), y perdernos buscando el centro de la villa, vimos una especie de bar, que tenía escrito en la pared "micheladas de litro a 25 pesos". Total, que Dani, que es el que controla el cambio a euros, nos dijo que estaba muy barato, y nosotros, valientes, sin saber a ciencia cierta lo que estábamos haciendo, nos sentamos y pedimos, dos micheladas

Era ver a la camarera prepararlas, y ya se nos empezaba a revolver el estómago. Picante, varios liquidos raros, hielos, cerveza y todo decorado con picante alrededor.

Que momento más malo, bebiendo sin respirar para no dejarlo entero, por respeto más que nada.
Terminamos dejando el dinero encima de la mesa, y nos fuimos corriendo de allí.
Llevamos dos días, y ya estamos en la lista negra de un bar. Pero no nos importa, las micheladas no molan.



AL FRESCO EN LA PUERTA DE CASA


Después de un duro día de inicio, que se nos juntó con el viaje de ida, llegamos a la casa.

Eran las 7 de la tarde, hora mexicana, y en el tiempo de ducharnos y acomodarnos más o menos, empezó a hacerse de noche.

No sé quien tuvo la idea, ni cómo fue exactamente, pero acabamos los tres, sacando las sillas a la puerta de casa, sentados con una corona, viendo pasar a la gente.
Al principio anticipábamos una noche tranquila, pero entre los vecinos (un mexicano y una española que vino aquí por amor), los caseros, y el hombre del "santorini, cuida de tí"(el del agua), nos dieron entretenimiento para el ratito antes de acostarnos.

Ahora entiendo a lo viejos, sentarse en la puerta a ver a la gente pasar, es un planazo.







YO HOY NO ME VOY DE AQUÍ SIN AMIGOS



Cuando llegamos a la casa, el primer día, no nos dio tiempo casi a deshacer las maletas, cuando ya nos teníamos que ir. ¡ Teníamos la reunión de presentación de la universidad!, y era nuestra oportunidad para hacer amigos.

Así que, después de hacer todo lo posible para quitarnos la peste de dos días de viaje, sin ducha de por medio, nos animamos y fuimos a la reunión.

Al principio, era muy aburrida, hasta que llegó el momento que estábamos esperando. "hemos invitado a estudiantes de la universidad que se han ido antes con otras becas, para que os enseñen la facultad y os orienten un poco". y ahí fueron apareciendo uno a uno, diciendo su nombre y lo que estudiaban por un micrófono.

Una vez localizados a los que serán nuestros futuros compañeros de clase, no dudamos en ir a conocerlos. Nos enseñaron la facultad, el campus, el olivo olímpico, y el punto de reunión en caso de sismo, nos aconsejaron sobre los profesores y las asignaturas, y lo dejamos todo bien atado, tomando cervecitas en el centro de la ciudad.

Ya tenemos amigos, así se empiezan las clases.